El esclavo cantaba y el amo se convencía de que ser esclavo no era tan malo. El prisionero cantaba y el alcaide pensaba que estar en prisión no era tan malo. El obrero cantaba y el patrón pensaba que trabajar de sol a sol no era tan malo. Muchos aún siguen cantando.
Créditos imagen: RAWKU5 - Stage is yours

Cantar al son de acordes tristes hace sonreir a los ilusos.
ResponderEliminar*Publicado por Mery el 29/11/2011.
Y hay mucho iluso por ahí...
EliminarNo nos olvidemos lo que cantaba el obrero:
ResponderEliminarPobrecito mí patrón, se cree que el pobre soy yo.
Publicado por Uno Más el 29/11/2011.
El obrero nunca ha perdido el norte... siempre ha sabido qué cantar. La cosa es que son pocos los que parecen escuchar la letra.
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