Aceptamos que alguien que debe quitarse la cera de los oídos, las legañas, los mocos, la pelusilla del ombligo y la suciedad de entre los dedos de los pies, alguien que eructa y se tira pedos, que mea y caga, es más importante que el resto. Nos inclinamos o arrodillamos ante él, acatamos sus deseos y órdenes, lo adoramos y respetamos, y nos obligamos a llorarle cuando muere. Pero se nos llena la boca para defender que todos somos iguales y todos tenemos el derecho a vivir como seres libres.
Créditos imagen: Bluegum - Earnie The Emu

No hay comentarios:
Publicar un comentario