Menos la esperanza, ese tesoro intocable que no da de comer ni abriga ni enseña ni cuida ni sirve para conseguir cambiar aquello que nos oprime; lo estamos perdiendo todo. Aún hay quien cree que la esperanza es la llave que abre las puertas del futuro. Aún hay quien cree que el futuro es un lugar al que se puede llegar a través de alguna puerta. Nos roban la dignidad y aprendemos a arrastrarnos como gusanos, dejando un rastro de babosas ilusiones. Siempre, siempre, siempre, con la esperanza como poción mágica. Somos un error infecto de esperanza.
Créditos imagen: Imageafter - Sitting tramp homeless

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