Estamos siendo silenciados y, para que no lo advirtamos, nos invitan a hacer ruido, a gritar, a sublevarnos, a reclamar lo que nos han quitado. Pero esa voz nos viene del estómago o las tripas y no de la razón y el conocimiento. El estómago y las tripas no saben pronunciar palabras capaces de batir al silencio. Nunca hicimos tanto ruido como ahora. Nunca supuso tanto silencio.
Créditos imagen: Todor Atanasov - Cracked soil background texture

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