Para la mayoría, votar se ha convertido en un juego a dos bandas cuyo objetivo es encontrar un cabeza de turco al que culpar de nuestra desidia política. Con el simple esfuerzo de perder algunas horas, una tarde de domingo cada cuatro años, se obtiene una figura ilusoria a la que llamar hijo de puta, con el beneplácito de la masa.
Quizá hemos descubierto que los árbitros de fútbol no resultan suficientes.
Créditos imagen: Admin - Voto

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