A algunas personas se les paga mensualmente por pensar, aún cuando no siempre desarrollan al cien por cien su potencial de pensadores. Como al barrendero, aún cuando deje algún tramo de calle sin barrer. A otras, en cambio, se les paga por lograr que otros no piensen y su sueldo se obtiene gracias a dejar al barrendero sin cobrar. Para cuando el barrendero se encuentre durmiendo al raso –por no haber exigido su derecho a cobrar– y ya sea tarde para reclamar, alguien le recordará: haberlo pensado antes.
Créditos imagen: Tabus - Broom sweeping

Y habrá quien ni con el haberlo pensado antes lo va a empezar a pensar
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