"De boquilla" dicen por estos lares, para referirse a alguien que se deshace en amenazas de acciones legales (o no tanto) y después de tanto grito, siente añoranza del sillón del salón de casa.
Más de un cuento tendría el final reescrito si no se nos fuera la energía en ir por la vida de puntillas, hablando de boquilla y evitando el verdadero conflicto: el de lidiar con el demonio burocrático de este país, diseñado para hacer abandonar hasta al más cabezota. De cabezonería padecemos pocos: mucha vacuna efectiva durante los años de libertad democrática.
Créditos imagen: ImageAfter - Model mouth teeth

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