Las palabras mudas se acumulan en las bocas de quienes no quieren que se ejerciten los cerebros. Ocupan espacio, producen ruido, restan tiempo y anulan el silencio que se precisa para que brote la comunicación. Los de cuenta bancaria abultada las usan constantemente: saben cuánto valor tienen.
Créditos imagen: Daquella manera - Blah, blah, blah, blah, mierda

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