Hubo un tiempo en el que el tiempo era el sanador y el comprensivo. Era el que acompañaba las palabras de quien nos hacía así en la espalda y nos susurraba un "todo pasará...". El que ponía calma en las tempestades del alma. El que esperaba a que estuviésemos preparados, para seguir su marcha con nosotros. Claro que, por aquel entonces, no todo se vendía.
Créditos imagen: Lugubrum - El tiempo

Estamos tan preocupados en ver que pasa a nuestro alrededor, que nos cuesta hacer una parada para ver que pasa con nosotros mismos.
ResponderEliminar*Publicado por Paco López el 27/11/2011.
Grande verdad.
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